¿Qué Universidad y para quiénes?
Expresamos aquí nuestras convicciones más profundas. Aquellas que nos motivan, nos impulsan, nos alientan a trabajar por nuestra universidad, por nuestros compañeros, amigos y anónimos estudiantes, por nuestra sociedad.
Expresamos con fuerza nuestros deseos y trabajamos por ellos, convencidos de que eso hará de nuestra Universidad una mejor universidad, y como consecuencia brindará una mejor formación.
Expresamos los principios que nos rigen como agrupación, como estudiantes, como ciudadanos; principios que aplican a todos los integrantes de la Universidad, sin distinción alguna de clase, claustro, nivel, responsabilidad, autoridad, etc…
1. La educación como un derecho de todas las personas, como un derecho en beneficio de los pueblos. La educación está ligada al progreso tanto a nivel personal como social, por tanto el acceso a todos los niveles de educación debe estar garantizado para todas las personas.
2. Universidad Pública, Gratuita y Laica. La profundización de estas tres premisas básicas de la educación universitaria en nuestro país es lo que permitirá el acceso a todas las personas, sin discriminación de ningún tipo.
3. Universidad Democrática en sentido amplio. Todas las acciones realizadas en la universidad deben estar basadas en prácticas democráticas y por ello la IGUALDAD es el principio que debe reinar en todos los ámbitos, niveles, sectores, factores, relaciones y actividades. La Universidad debe ser beneficiosa para el conjunto de la sociedad y democrática tanto hacia su interior como hacia su entorno.
4. Universidad con acceso irrestricto y con verdaderas posibilidades para todos. De la mano de garantizar el
derecho a la educación, se debe asegurar el acceso a nuestra universidad, sin
limitantes, sin cupos, sin eliminaciones de ningún tipo. Superando los diferentes grados de
formación de los ingresantes con efectivos programas, que no sean excluyentes ni que produzcan
mayor desersión, programas que deberán estar coordinados y articulados con
todos los niveles de la educación nacional.
5. Universidad como espacio de formación
académica pero también Politica, ciudadana y social. La educación
universitaria no se limita a lo esctrictamente académico, por lo tanto la
universidad debe también preocuparse y ocuparse de ello. Procurando formar ciudadanos
comprometidos, participativos, solidarios, responsables y activos.
6. Universidad como espacio de debate, participación
política y social. La universidad consituye un actor más de la
sociedad y por tanto debe estar abierta y dispuesta a constituirse en un
espacio de debate y participación respecto de todos aquellos aspectos que la
sociedad demande/necesite. Además, la sociedad como sostén de la institución
tiene el derecho de reclamar espacios de participación, debates, soluciones,
alternativas, propuestas, políticas y acciones de la Universidad.
7. Universidad que brinde formación pluralista,
donde la diversidad de voces sea un fuerte motivador, fomente el criterio propio
y la capacidad creativa. De la mano de la libertad de cátedra debe
caminar la libertad de formación, brindando las herramientas que permitan
formarse en las diferentes corrientes ideológicas y políticas. De manera que el
conocimiento recibido no resulte dogmático, sino que permita formar
profesionales con ideologías y criterios propios. Elementos que fomentarán la
capacidad creativa, dando mayores probabilidades de actuar con imaginación,
creatividad, innovación y originalidad en cualquier ámbito.
8. Universidad transparente en todos sus ámbitos.
La transparencia es una condición inherente a la gestión pública. Por lo tanto,
todos los actos realizados en la universidad deben ser transparentes para
cualquier ciudadano; ya sean actos académicos, administrativos, de gobierno, de
planificación, etc.
9. Ética y profesionalismo como práctica y enseñanza.
La universidad y todos sus actores deben actuar de acuerdo a un nivel de
profesionalismo y ética intachables, indiscutibles y que no puedan nunca ser
puestas en duda. Etica y profesionalismo que refieren a las prácticas profesionales,
investigativas y académicas pero también a la calidad humana. La importancia de
este aspecto deber ser tal que no sólo se practique en el ámbito universitario
sino que se enseñe en los procesos de educación, independientemente del grado
de esa formación.
10. Universidad
vinculada con la sociedad.
El carácter público de la universidad obliga a involucrarse con las
problemáticas de la sociedad en la que se está inmerso. Esto implica trabajar
en reales vínculos de extensión universitaria que sean una herramienta de la
sociedad y que estén a disposición de ella. Lo cual no implica, de modo alguno,
que dicha vinculación deba hacerse exclusivamente con los sectores productivos
o privados; la extensión debe estar orientada fundamentalmente con aquellos actores
de la sociedad que más lo necesiten.
11. Universidad sin fines de lucro. La
universidad pública no debe perseguir fines de lucro en ninguna de sus
acciones. El sostenimiento económico de las universidades no debe provenir de
sus actividades particulares sino de programas específícos, coordinados y
emanados de las políticas nacionales que se incluyan y sean coherentes con un
proyecto nacional, con un objetivo de país.
12. los estudiantes como actores fundamentales de
las decisiones universitarias. Los estudiantes son una mayoría dentro
de la universidad y también constituyen el fin primero y último de las
universidades. Por lo tanto, son actores fundamentales de la vida
universitaria, de las decisiones políticas, de los actos de gobierno y de la
planificación universitaria. Esto implica que los estudiantes debemos estar en
pie de igualdad con cualquier otro integrante de la universidad en lo que
respecta a su gobierno, la representación y la toma de decisiones. Y en
contrapartida, debemos actuar con la responsabilidad que eso conlleva; participando,
informándonos y teniendo una conducta activa dentro de la universidad, más allá
de lo que refiere a nuestra formación académica.